Llamar, hacer la cita, aguardar el dÃa, esperar pacientemente en el lobby, ver abrirse la puerta y escuchar tu nombre para luego permanecer sentado casi inerte por el miedo al taladro, a la anestesia…al odontólogo.
El miedo al dentista es uno de las cinco fobias principales del humano contemporáneo junto con el miedo a hablar en público, el miedo a las alturas, el miedo a estar encerrado y al fuego.
Las razones son varias y diversas: experiencias atroces de pequeño en algún consultorio dental, la desconfianza de quien introduce las manos en nuestras bocas, el sonido agresivo del taladro, la aguja ingresando a nuestras encÃas, entre otras. Sin embargo, la odontologÃa moderna ha cambiado mucho el accionar de los dentistas y sus instrumentos. El sonido de los taladros se ha hecho más suave, la existencia de un gel lÃquido que se aplica en la zona donde se pondrá la anestesia y demás artilugios que nos acercan a los consultorios y nos alejan del terror. Si esto no es suficiente para dejar de temblar existen algunos consejos que pueden aliviar el estrés antes y durante la visita al odontólogo.

El principal miedo es el dolor que se siente en aquella sensible zona, por eso es mejor acudir regularmente a una consulta, lo recomendable es hacerlo cada seis meses. De esta manera se previenen futuras complicaciones que podrÃan generar más dolor. En la sala de esperar trata de distraer tu mente con alguna revista. Si la curación de alguna pieza dental es inevitable trata de llegar relajado, mejor aún si llevas tu iPod o Mp3 con tu música favorita y las escuchas mientras el profesional hace su trabajo. Visita a un dentista con el que te sientas a gusto, que se preocupe por conocer tus miedos. Consúltale como será el procedimiento, que tan doloroso podrá ser y demás cosas que te hagan sentir más seguro.

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