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"Gritaba pero nadie me oía"


Gritaba, pero nadie me podía oír. Lloraba, pero nadie me escuchaba”. Y así fue durante 23 años. Pero desde hace tres años el belga Rom Houben empieza a poder dar señales de vida y del indescriptible calvario que ha padecido aprisionado en un cuerpo que los médicos desahuciaron tras un accidente de circulación en 1983, cuando tenía 20 años. El diagnóstico médico estimó entonces que Houben estaba en estado vegetativo y que por tanto sin conciencia alguna. Sin embargo, durante todos estos años, aquel joven, que ahora cuenta 46 años, sentía los cariños de su madre, oía las conversaciones de sus familiares, escuchaba los comentarios de los médicos y las enfermeras que en voz alta y sin preocupación expresaban sus puntos de vista convencidos de que no les podía oír. Houben era consciente de muchas de las cosas que veía y se decían a su alrededor, pero sus neuronas no transmitían las órdenes para responder o dar señales de sus vivencias.

- [Fuente Original]

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...por Redacción


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